Bueno, pues estoy feliz. ¡Qué bonito Soto de Sajambre! ¡Cómo podía no conocerlo si está casi en mi tierra! Me hizo sentir como en casa, sobre todo por la acogida de sus gentes.
Me topé con este concurso de microrrelatos «El Roblón» de la Asociación Félix de Martino por casualidad, porque estaba anunciado en el blog Esta Noche Te Cuento (ENTC) donde suelo participar, y me sentí profundamente inspirada.
Allí nos hospedamos en el Hostal Peña Santa, regentado por una parejina encantadora de recién llegados, Amparo y Javi, donde hicimos vida: dormimos, comimos y cenamos. Viernes y sábado. No necesitamos cambiar. El sitio es hermoso y se come bien (gracias al cocinero que trató mi intolerancia al gluten de 10, preocupándose de hablar conmigo para buscar alternativas). ¿Qué más pedir?
Nos dedicamos a patear el pueblo. Un lugar de cuento, lleno de casas de piedra y madera, huertas cuidadas con mimo, el gato de una vecina que se llama Canela, un par de lavaderos, sendas… ¡Tienen hasta una Fábrica de la Luz y un Museo-Escuela que, por supuesto, lleva el nombre de su benefactor y que merece muy mucho la pena visitar!
Allí conocí a Sara Coca, miembro del jurado que escogió mi relato, una maravilla de persona y magnífica autora. Y si no me creéis, buscad en el blog de la Asociación Félix de Martino a los ganadores de 2025, junto a Elisa de Armas, escritoraza también, y me contáis.
Ha sido una muy agradable sorpresa el premio entre unos grandísimos finalistas, muchos de ellos grandes amigos.
El segundo premio, por incomparecencia y según apuntaban las bases, resultó de un concurso celebrado entre todos los asistentes. Se trataba de transmitir en una o dos frases lo que para cada uno había sido el eclipse:
«Que una cosa tan bella pueda dejarte ciego es una paradoja curiosa, pero una gran última imagen en el recuerdo» (Pedro Ballesteros).
Muchas gracias a todos, especialmente a Esperanza Temprano, organizadora del concurso, y a los presidentes, saliente (Andrés Velasco) y entrante (Fernando Temprano), de la Asociación por su cercanía.
A continuación, el audio realizado por Adrián Díaz-Caneja, una pasada de escuchar. Desde aquí le doy mil millones de gracias por esa lectura tan exquisita. Una voz preciosa que le va que ni pintada al relato Nocturnidad, publicado en la anterior entrada de esta página.
Gracias, gracias, gracias
(Entrada al blog Asociación Félix de Martino, ganadores 2026).





